lunes, 4 de agosto de 2014

D&D 5 Manual del Jugador: el Hechicero (I)


HECHICERO
Brillantes ojos dorados, una humana extiende su mano y libera el fuego de dragón que arde en sus venas. Mientras un infierno estalla alrededor de sus enemigos, alas de cuero se expanden en su espalda y la elevan en el aire.
Pelo largo sacudido por el viento de un conjuro realizado, un medio elfo abre sus brazos echando la cabeza hacia atrás. Elevándose momentáneamente del suelo, una oleada de energía surge de él y a través de él en una poderosa ráfaga de luz.
Agazapado detrás de una estalagmita, un halfling apunta con su dedo a un troglodita que avanza. Una llamarada de fuego surge del mismo para golpear a la criatura. Se vuelve a agachar detras de la roca con una sonrisa, sin darse cuenta que la magia salvaje ha tornado su piel en azul brillante.
Los hechiceros cargan con un derecho de nacimiento mágico otorgado por una exótica linea de sangre, influencia alienígena, o por exposición a desconocidas fuerzas cósmicas. Uno no puede estudiar hechicería de la misma manera que aprende un idioma, o que puede aprender a vivir una vida legendaria. Nadie elige ser hechicero, es el poder el que te elige.

MAGIA PURA
La magia es parte de cada hechicero, impregnando cuerpo, mente y espíritu con un poder latente que espera ser liberado. Algunos hechiceros manejan magia que surge de una linea de sangre influida por la magia de dragones. Otros cargan con una pura, incontrolable magia interior, una tormenta caótica que se manifiesta de maneras inesperadas.
La apariencia de los poderes de la hechicería es difícilmente predecible. Algunas lineas de sangre dracónicas producen exactamente un hechicero en cada generación, pero en otras lineas cada descendiente es un hechicero en potencia. La mayoría del tiempo, los talentos del hechicero aparecen por pura casualidad. Algunos hechiceros ni siquiera conocen el origen de sus poderes, mientras otros lo llevan hasta extraños sucesos acaecidos en sus vidas. El toque de un demonio, la bendición de una dríada por el nacimiento de un niño, o probar el agua de una misteriosa fuente puede encender el don de la hechicería. O también puede deberse el don de la hechicería a una deidad mágica, por exposición a las fuerzas elementales de los planos interiores o a la locura del caos o del limbo. o la visión de los trabajos inherentes a la propia realidad.

PODERES INEXPLICABLES
Los hechiceros son algo raro en el mundo, y no es común encontrar a un hechicero que no esté envuelto en la aventura de un modo u otro. La gente con mágicos poderes hirviendo en sus venas pronto descubren que al poder no le gusta mantenerse ocioso. La magia de un hechicero desea ser empleada, y tiene tendencia a mostrarse de maneras impredecibles si no se la llama.