jueves, 19 de marzo de 2015

Comparativa de pantallas para el director de juego

Después de ver la entrada de Surf, en el blog Rol de los 90, sobre la pantalla para el director de juego de El Señor de los Anillos, me he animado a realizar mi propia reseña de las pantallas que he ido adquiriendo a lo largo de los años (nos hacemos viejos, sic!) y de ese modo mostrar, de manera concisa, cómo han ido evolucionando las mismas y cuáles han sido las diferencias mas interesantes.


Tenemos en este caso: la de Shadowrun 2ª edición publicada por Fasa en 1994, la de Elric de la Factoría de Ideas en 2002, las demás son bastante actuales, de los últimos años y encontramos tanto la de Pathfinder como El Anillo Único de Devir, la de Aquelarre por Nosolorol y por último la de la edición primigenia de la Llamada de Cthulhu por Edge. Diferentes tamaños y paneles, las mas antiguas, usualmente de tres paneles y mismo tamaño que el papel usado en el manual, mientras que hemos ido evolucionando hacia los cuatro paneles, pero reduciendo su tamaño para no estorbar en la linea de visión del director de juego de lo que suceda en la mesa, tal y como hemos podido ver en la última que ha sido la de la quinta edición del D&D.


Se observa a vista de pájaro cómo hemos ido evolucionando hacia una pantalla de cartón grueso encolado que asemeja las tapas de un libro de cartoné, lo que convierte a la versión de Cthulhu y Aquelarre en una auténtica maravilla, aunque por cuestión de la doblez se forma un pico, en este tipo de pantallas que se viene hacia el master dificultando que se pueda cubrir como una muralla y llegando a parecer mas un biombo, que una pantalla. Una de las quejas que tenemos los aficionados con Devir es que hayan optado en sus recientes versiones por volver al cartón grueso (muy mal, muy mal) tanto en Pathfinder como el Anillo Único, cuando las editoriales que publican estos libros en versión original (Paizo y Cubicle 7) han optado por la versión mas moderna de mayor dureza y resistencia. Au contraire en las pantallas mas antiguas, la calidad no superaba una mera cartulina como es la del Elric, la cosa mas endeble con la que me he cruzado en la vida, o un cartón medio, aunque resistente, como en el caso de Shadowrun. Pasemos a ver cada una en profundidad.


La mas antigua que poseo, se remonta a principios de los 90, tras probar con juegos como Stormbringer, Señor de los Anillos o AD&D 2ª, decidí comprarme un juego que rompiera con el clásico espada y brujería y escogí algo mas loco como el Shadowrun, un juego que mezclaba tantos componentes que muchas veces lo hacían ingobernable, y que reconozco, que jamás llegué a comprender completamente su mecánica de juego. La pantalla es de cartón sencillo, rugoso y con una ilustración de Janet Iulisio representando la diversidad cultural y racial que uno se puede encontrar cualquier noche en la arcología Renraku. Su precio, 1450 pesetas (¿alguien se acuerda de la peseta?) no era demasiado elevado, teniendo en cuenta todo lo que traía. Además de una página extra, en plástico, con estadísticas de monstruos y un libreto de contactos, arquetipos para jugar y diferentes versiones de la ficha especializadas por profesiones. Con respecto a la utilidad de la pantalla es bastante caótica, como el juego en sí, muchos datos, muchos esquemas, una locura.


Con Elric, el pasotismo y las pocas ganas de trabajar alcanzaron su cenit. La ilustración no es mas que una ampliación de la imagen de la portada del manual de reglas, y digo ampliación porque hasta se ve la pixelización cutre y barata que sufría la imagen. La calidad no pasa de cartulina, si, cartulina, ni siquiera llega a poder llamarse cartón. Por 10 euros se incluía un libreto grapado con una aventura corta, y la correción de la enorme colección de erratas que poblaban el libro básico. La Factoría de Ideas pasó por el mundo del rol como uno de los jinetes del apocalipsis, sin dejar títere sin cabeza. A pesar de todo, la pantalla es extremadamente útil, con ella sola puedes dirigir toda una campaña sin tener que mirar una sola vez el manual. Elric supuso la mejor versión del BRP (Basic role playing) basada en porcentajes jamas hecha, superando con elegancia los defectos de mi adorado Stormbringer, y aunque la calidad de la edición no es la mejor, el juego merece la pena.


Devir cometió un gran error al tratar de ahorrar costes con esta pantalla y no igualar la calidad de su versión americana, lo que ha supuesto otra muesca mas en su cinturón de errores y fallos en la traducción de este gran juego. Por 10 euros tienes una pantalla de cuatro cuerpos en cartón grueso, aunque no encolado como la de Paizo, que sería casi cinco euros mas cara. Es útil, resistente, mas un poco alta y grandota para mi gusto. No incluye nada mas y la ilustración de portada es bastante sosa, mostrando a todos los personajes icónicos usados como ejemplo en el juego.


Otra vez, Devir opta por el cartón grueso en vez del encolado de su versión anglosajona, sic!. Por 12 euros te llevas la pantalla y un libreto con tapa blanda describiendo la ciudad del lago, la cultura de hombre del lago y un pequeño bestiario de bichejos para aplastar. Hoy en dia, el Anillo Único es mi juego favorito, y lo es por la calidad de su maquetación y su elevado arte. La pantalla no podía ser menos y nos sumerge de lleno en el mundo de la tierra media con toda una panorámica de la ciudad del lago. Aunque de la misma calidad que la de Pathfinder su tamaño es algo menor, lo que se agradece, con multitud de tablas de referencia que nos permite olvidarnos del libro de reglas y con la misma capacidad evocadora de toda la obra.


Nosolorol vuelve a superarse con su cuidada edición de la colección del juego de rol decano en la lengua de Cervantes, Aquelarre. Cuatro cuerpos en cartón de alto grosor, encolado y plastificado tanto por fuera como por dentro. Pasarán los años y esta pantalla seguirá impertérrita. Por 17 euros también te llevas un libreto en color con dos aventuras, varios orgullos y vergüenzas y otras ayudas. Con otra ilustración de Jaime García Mendoza, responsable de toda la colección nos encontramos ante un tríptico medieval que muestra la separación entre cielo e infierno, muy a tono con el resto de la obra. Toda la información bien colocada y de buen uso. Toda una maravilla.


Edge volvió a demostrar el mimo con el que ha tratado su edición primigenia de la Llamada de Cthulhu con esta pantalla de cuatro cuerpos de cartón grueso encolado, aunque al contrario que la de Aquelarre, ésta no está plastificada por el interior, así que cuidado con las bebidas. Por 12 euros no traía nada mas, pero los vale, euro a euro. Personalmente es el tamaño que mas me gusta, el mas comodo, imitando el formato café cuadrado del libro de reglas, te permite observar todo lo que suceda en la mesa, mientras escondes los maquiavélicos planes que trazas contra esos pobres desdichados. Con ilustración de David Ardila, la imponente presencia del gran calamar surgiendo de entre las aguas es insuperable. Quizá la única queja resida en el pequeño tamaño de la fuente usada que puede dificultar la busqueda rápida de la enorme información que contiene.

Bueno, hasta aquí mi pequeña colección de pantallas, cuando la vayamos ampliando las iremos mostrando, aunque animo a todo el que posea alguna que la muestre y así vayamos comparándolas. Saludos.