lunes, 28 de septiembre de 2015

Los Istari, los magos de la Tierra Media

El Concilio Blanco ante Dol Guldur, ilustración de el Anillo Único
Probablemente uno de los temas mas manidos y, sin embargo, mas desconocidos de la Tierra Media de Tolkien sean los magos. Muy recurrida es la imagen de Gandalf, que con su sombrero puntiagudo y bastón suponga la representación icónica del subconsciente colectivo sobre lo que un mago debe ser, o parecer. Leyendo las obras de Tolkien, por otra parte, no alcanzamos a tener una idea demasiado clara de los mismos. La magia, al contrario que en otros escenarios, no es algo común en la obra del Señor de los Anillos, no hay bolas de fuego ni poderosos hechizos instantáneos y los objetos de poder son escasos y muy bien guardados. A pesar de todo, la Tierra Media es el culmen de obra de fantasía. Veamos un poco mas detenidamente a sus magos.

Atendiendo a los Cuentos Inconclusos de Númenor y la Tierra Media fueron cinco magos los que llegarón a las costas procedientes de Valinor en Aman, la Tierra Bendecida. Esto ya nos pone en aviso que a pesar de su figura humana, no eran en verdad humanos. Los Istari, que en quenya es plural de mago, mientras que en sindarin se llamaban Ithron, suponían una orden de alto poder entre los maiar, dedicados a servir a los valar, los altos poderes en la imaginación de Tolkien. Esto concuerda con la vuelta de la muerte que experimentó Gandalf tras enfrentarse al Balrog de Moria, y con la imagen que proyectaban ante los demás, pues llegando a la Tierra Media en torno al año 1000 de la Tercera Edad, no mostraban señales de envejecimiento mas allá del propio en el que se disfrazaron. Se cuenta que ante la amenaza del maia renegado Sauron, los maiar optarón por no tener mas contacto con la creación de Eru, el mas grande, pues la captura de Melkor/Morgoth ya había supuesto demasiada interferencia con su obra. Por tanto decidieron mandar una serie de agentes que influenciarían y dirigirían a los pueblos de la tierra en la batalla, pero de un modo sutil y sin hacerse notar. Como primero, y superior de la orden se escogió a Curumo, servidor de Aulë, el herrero, a cuyo servicio estaba Sauron antes de renegarse (de ahí viene su pasión por la forja). Curumo adquirió el nombre de Saruman tras abandonar Valinor y sería reconocido como jefe de los Heren Ithryn (s. Orden de los Magos), aunque esto no está claro, no se sabe si de verdad era el superior o se le tomó como tal ante el carácter menos notorio de los demás. Tras este, se eligió a Alatar el mayor de los magos azules (Ithryn Luin), servidor de Oromë, el cazador, cuya actuación en la guerra del anillo es completamente ignorada, si es que la tuvo. Por último estuvo Olórin, a quien se le atreve a ver como la manifestación física del propio Manwë. Sobre su papel en la Orden de los Magos nos encontramos en una incógnita, pues aunque se le supone como inferior a Saruman, cuando es elegido para la empresa y se le designa como tercero, el mismo Manwë levanta la cabeza y dice "como tercero no", puede ser esta la primera fricción que llevase a Saruman a odiar en secreto al mago grís, aunque no la única. Tras esta designación Alatar pidió que le acompañara Pallando en su misión, el segundo mago azul y también servidor de Oromë, esto crea cierta controversia. Pues aunque nos es desconocido el objeto de su misión, el que pidiera ayuda ya es significativo, sumándolo a su viaje inmediato al este, junto con Saruman, y su posterior desaparición llama poderosamente la atención, ¿qué hicieron? ¿cuál era su mandato? ¿qué les ocurrió? En cuanto a Radagast el Pardo, su presencia le fue impuesta a Saruman como compañero de viaje por Yavanna como guardiana de las plantas quería a alguien que se preocupara de la naturaleza. Saruman siempre le trató con desdén e indiferencia, muchas veces tildándolo de tonto.


Saruman fue el primero en llegar a la Tierra Media, sin su compañero, algo significativo, siendo recibido por Círdan, del que se decía que era el ser con la vista mas profunda de todos. Posteriormente llegarían los magos azules, y junto con Saruman partieron al este, desapareciendo de la cuenta de los años que envuelven a la Guerra del Anillo. Lo único que sabemos de manera cierta es que solo Gandalf volvió a Valinor, por lo que podemos presumir que fallecieron o se perdieron. Y tras Radagast, el último en llegar fue el mago gris, al cual Círdan entrego el tercer anillo elfíco que le había sido entregado por Gil-galad tras la muerte del herrero Celebrimbor a manos de Sauron. Pronto llegó a Saruman las nuevas del poderoso regalo y su inquina por Gandalf no hizo sino crecer, hasta tal punto que pudo suponer el viaje a la sombra del antaño istar.

No nos es desconocido el destino de los dos magos principales de la historia, Saruman se reduciría a Zarquino, un ser vil y debil que encontraría su fin en las manos de Grima tras un breve reinado de terror en la Comarca (no hagáis caso a las películas de Peter Jackson). Mientras que un Gandalf triunfante volvería al Reino Bendecido, cuando su nostalgia resultó imparable y su misión estaba completa. De Radagast nada se puede contar, puesto que su fana se integró tanto con la Tierra Media que le resultó imposible abandonarla, aunque el propio Tolkien avisaba en una de sus cartas, que los "pecadillos" del mago pardo no hubieren sido tan graves como para impedirle su vuelta a Aman.

En cuanto a Pallando y Alatar no hay nada seguro, la obra de Tolkien estaba en continua revisión y muchos de sus textos se contradicen con otros. Se les suponía a ambos como servidores de Oromë el cazador, el primero que viajó a las tierras del este donde se encuentra la cuna de los hombres y los elfos, por ello parecían los mas indicados para viajar hacia tales latitudes. Pero también encontramos que Pallando podría ser sirviente de Námo (Mandos), señor de los muertos. Este hecho es usado en el suplemento del MERP, Señores de la Tierra Media Vol I para aventurar un enfrentamiento entre ambos magos, algo interesante y atractivo, pero fantasioso en todo caso.

Poco mas conocemos de estas figuras tan relevantes, como cierre al artículo solo nos queda mencionar el poema encontrado entre las notas del profesor Tolkien y en el que se los menciona:
¿Quieres conocer la historia / por mucho tiempo secreta de los Cinco que vinieron / desde un remoto país? Sólo uno regresó. / Los otros nunca de nuevo bajo el dominio del Hombre / andarán la Tierra Media hasta que sobrevengan Dagor Dagorath / y el Día del Juicio Final. ¿Lo habéis oído bien? / ¿El concilio oculto de los Señores del Oeste / reunido en la tierra de Aman? Se perdieron los largos caminos / que allí conducían, y a los Hombres mortales / no habla Manwë. Desde el Oeste-que-fue / un viento lo llevó cargado a oídos del durmiente / en los silencios de la sombra de la noche / cuando llegan las nuevas de tierras olvidadas / y de edades perdidas por encima de océanos de años / al pensamiento que indaga. No a todos ha olvidado / el Rey Mayor. A Sauron vio / como una amenaza lenta...