lunes, 4 de julio de 2016

El Culto de la Luz Redentora para El Rastro de Cthulhu

Traducción del artículo original de Robin D. Laws: Cult of Redeeming Light

Desde que la humanidad se quedó mirando fijamente por primera vez las llamas vio un motivo de adoración, cultos que en secreto veneran a Cthugha han ido surgiendo dentro de las religiones existentes para atraer a los jóvenes y fervorosos a la inmolación.

En el oeste contemporáneo, este patrón se manifiesta con el Culto de la Luz Redentora.

Fundado por el caballero francés, ocultista y asesino en serie, Gilles de Rais después de la ejecución de su amada compañera Juana de Arco, el culto existe para recapitular ritualmente una parodia demoníaca de su quema en la hoguera. Sobrevivió al ahorcamiento de Rais en 1440, perpetuándose bajo una máscara de catolicismo. Llegó a América poco después de la fundación de Maryland, entonces un singular remanso para el culto católico en las colonias. Desde ese momento los líderes del culto buscaron una fachada exterior más ampliamente tolerable para sus ocultas blasfemias, pretendiendo ser anglicanos y más tarde siendo miembros de las cada vez más oscuras denominaciones protestantes.

En la década de 1930, los investigadores pueden encontrar capítulos ocultos dentro de las organizaciones de culto católico o protestante. Existen algunos capítulos dentro de las congregaciones genuinas; otros están hechos enteramente de cultistas.

Los líderes del culto, a menudo aparentes legos que obran bajo las totalmente virtuosas y respetables narices del clero, se preparan para el ritual clave de su secta, inculcando fanatismo religioso en niños prepúberes. A pesar de que obtienen más éxito con las inadaptadas, brillantes, chicas en busca de aprobación, los miembros de la luz redentora aceptan felizmente a niños susceptibles, cuando es posible.

Los líderes preparan a sus víctimas enseñándolas oraciones y cantos que expresan el sentimiento religioso convencional en el idioma local, pero también contienen sonidos de una lengua prehumana, que vincula al recitador con Cthugha. Después de dos o tres años de exposición a estas liturgias dementes, los cultistas enseñan al niño el ritual final, que culmina con la combustión espontánea de la víctima. Cuando las estrellas están alineadas, las llamas se transforman en una terrenal manifestación menor de Cthugha, a la que los miembros del culto intentan unirse.

Antes de los rituales de la apoteosis final, los niños seleccionados, a veces, se vuelven conscientes de su creciente conexión con Cthugha. Estas mentes alteradas asumen el control del culto, al menos hasta el día de inmolación. De lo contrario, las responsabilidades de liderazgo y estado dentro del culto van a los padres que sacrificaron al último descendiente a la llama cósmica. Las rivalidades dentro de un capítulo, entre los padres del último sacrificio y aspirantes que esperan para tomar su lugar con un nuevo sacrificio a veces conducen a la fragmentación o la exposición.

Distribución: raros y dispersos, pero en todo el mundo. Diseñados para adaptarse a la fe predominante de cada localidad.

Ganchos: un padre divorciado se aproxima a los investigadores, inquieto por el nuevo fervor religioso de una niña de ojos vidriosos bajo la influencia de su nuevo padrastro.

Respuestas: los cultistas quieren evitar su exposición sin perder demasiado tiempo con la última candidata para la combustión. Utilizan su fachada como ciudadanos respetables para obstaculizar la investigación, recurriendo a la cuidadosamente negable violencia organizada cuando los PJs se acerquen demasiado a la horrible verdad.