jueves, 9 de febrero de 2017

Lost Citadel RPG: ¡Bienvenidos a El Reducto! (GreenRonin)

Esta es la traducción del artículo original de C. A. Suleiman creador / editor de Lost Citadel, el proyecto transmedia que verá ampliados sus horizontes con el juego de rol Lost Citadel RPG por parte de Green Ronin



Saludos, y bienvenidos al post inaugural del blog de Lost Citadel RPG!

Vamos a utilizar este espacio para tentar con algunos de los conceptos y el arte de Lost Citadel a medida que nos aproximamos al lanzamiento de nuestro proyecto crowdfunding en Kickstarter (actualmente programado para finales de mayo / principios de junio, pero sin estar cerrado todavía). Para aquellos que han estado siguiendo nuestro experimento transmedia desde el principio mucho parecerá familiar, pero no todo, ya que también vamos a utilizar este espacio para revelar algunas cosas sobre el juego a la par que se desarrolla!

Para empezar, probablemente deberíamos hablar un poco sobre lo que creó la ciudad de El Reducto (Redoubt) en primer lugar: Un período horrible al que las últimas personas supervivientes se refieren como La Caída (The Fall).

Alrededor de la ciudad de El Reducto, si preguntas qué causó la caída probablemente oirás gran variedad de explicaciones. Algunos dirán que las puertas del Inframundo volaron de sus goznes. Otros jurarán por su vida que el alabado reino elfo sólo podría crecer tan poderoso como lo había hecho con la fuerza de la magia oscura, y que es todo su hacer y su culpa.

Pero la respuesta que probablemente más escuches es: "El dios de los muertos se volvió loco".

Al final de la Segunda Ascensión, la mayor parte de la población humana del mundo era monoteísta, gracias a la difusión de la palabra de Venmir y al establecimiento de la poderosa Iglesia Angat del Hombre. Entre los elfos politeístas, sin embargo, había un dios de los muertos, porque el elfo casi inmortal temía la muerte como a ninguna otra cosa, y todo lo que un pueblo teme lo deifica.

Aunque nadie lo puede decir con certeza, sigue siendo cierto que después del sacrificio en masa de la raza élfica, los pocos elfos restantes del mundo llevaron a Amarset, su monstruoso avatar de la muerte, a El Reducto cuando llegaron en compañía de la Menhada. Obviamente, las oraciones y ofrendas a Amarset son observadas hoy en día con sentimientos encontrados, ya que algunos creen que fue él quien se volvió loco en los días finales de la última Ascensión y, al hacerlo, condenó a los muertos a una vida sin descanso.

No es una ironía que pase desapercibida que casi todo lo que queda del panteón perdido de los elfos es la única deidad que podría ser responsable de todo esto.